El nuevo Hospital Universitario Sant Joan de Reus es un edificio que marca una de las entradas a la ciudad e inicia la expansión de un barrio tecnológico que empieza a desarrollarse.
Su tipología y tamaño se han tenido en cuenta para diseñar un edificio singular y al mismo tiempo bien integrado en las diferentes escalas a las que debe servir. El edificio tiene la vocación de ser un elemento que hace crecer la ciudad de una manera ordenada, que ofrece una imagen de modernidad y que adquiriere el carácter representativo que le corresponde por una parte mientras por la otra considera la escala del usuario al que da servicio y lo habita.
El hospital se implanta con una gran pastilla horizontal con dos sótanos y una planta baja, sobre la cual se sitúan las 6 barras de internación dispuestas en peine. Sobre rasante sólo aflora el programa público (consultas e internaciones), y el bajo rasante (donde se sitúan los espacios propios del servicio hospitalario) se ilumina naturalmente, a través de numerosos patios que atraviesan verticalmente el edificio.
Un gran eje longitudinal de circulación pública en toda la altura se concibe como una gran rambla de distribución de todos los espacios.
El edificio se proyecta teniendo en cuenta criterios de optimización y eficiencia energética. Así pues tanto los usos como su climatización se zonifican según el servicio que le son propios; la rambla de acceso es un primer gradiente de confort, con condiciones mejores que las del espacio exterior, pero no tan restrictivas como las de las áreas asistenciales. Para garantizar un confort con el menor consumo se han estudiado, mediante simulaciones dinámicas, la orientación, el asoleo, los aislamientos y las sombras, a partir de las cuales se prevé un sistema progresivo de control del clima interior.