Delta Business Center
Viladecans, Barcelona, España

Detalles del proyecto
Año: 2025
Superficie: 11.326 m2
Estado: Construido
Tipología: Oficinas
Fotografía: Aldo Amoretti
Más información
Proyecto: PichArchitects
Project Manager: Dalmau+Morros
Construcción: Calaf
Cálculo Estructural: Precon
Dirección de obra: PichArchitects
Dirección ejecutiva:Dalmau+Morros
Instalaciones: Suris
Certificaciones: LEED y WELL (en trámite)
Situación
Información general
Se concibe el edificio como un volumen suspendido, por el cual fluye libremente el paisaje y su topografía.
El proyecto propone un sistema espacial abierto, no programado. Los espacios interiores son flexibles, preparados para absorber cambios de uso futuros.
Al elevar el edificio, se devuelve el terreno al paisaje, permitiendo la continuidad ecológica, la gestión natural del agua y la activación del espacio inferior como infraestructura climática. Este ámbito urbano verde actúa como un sistema termodinámico pasivo que contribuye a la regulación térmica, la mejora del confort y la reducción del consumo energético.
Situación y emplazamiento
El proyecto se implanta sobre una porción de terreno natural, encuadrado dentro de la confluencia de las calles que hoy conforman la trama urbana. Se trata de cuatro parcelas, cuya superficie aún conserva parte de la vegetación y orografía propia de las antiguas marismas del delta fluvial.
La urbanización circundante tiene su cota rasante por encima del nivel del terreno, conformando un recipiente natural, como un campus único del que nuestro edificio marca la pauta.

Exteriores
El acceso al edificio se produce a través de un vestíbulo soterrado, totalmente exento del cuerpo superior, bajo una colina en el paisaje urbanizado.
Unos ascensores panorámicos recogen el flujo de personas desde el acceso; ascendiendo libremente hasta el cuerpo superior en donde se encuentran las oficinas.
El edificio se puede recorrer paseando. Las escaleras exteriores enlazan los niveles y los caminos ajardinados de cada planta, hasta alcanzar la entrada de cada unidad de oficinas.
Los cuerpos suspendidos edificados presentan una volumetría porosa y aterrazada. Porosa, mediante patios que modulan la iluminación y ventilación interior. Aterrazada, con superficies exteriores en cada nivel que, a su modo, multiplican en altura las condiciones de una planta baja.
La apariencia del conjunto expresa una presencia ambivalente. Por un lado, trata de evocar la atmósfera del paisaje natural del delta preexistente, con la vibración cromática de su envolvente; por otro lado, el volumen edificado da respuesta al frente cartesiano de la ciudad colindante, tratando de completar el espacio urbano y cualificarlo.
La fachada es 100% industrializada, compuesta por un sinfín de elementos metálicos de colores, que filtran y reflejan la radiación solar, dotando de una luz tamizada al interior de las oficinas. Se integra dentro de una estructura de hormigón resuelta en tres niveles coordinados por diferentes industriales, que comparten elementos de apoyo para optimizar recursos y reutilizar subestructuras. Este sistema estratificado permite una ejecución precisa, reducción de tiempo de obra y minimización de residuos. El uso de procesos de control digital, así como plantillas de montaje y secuenciación detallada de trabajos, ha garantizado una ejecución coordinada entre industriales, con minimización de errores.

Interiores
La morfología propuesta, combinada con los recorridos exteriores del edificio, permiten una gran flexibilidad y versatilidad de uso.
El interior surge como una cadencia de espacios funcionales amplios, con óptimas condiciones de luz y clima. Esos espacios componen una infraestructura eficaz, que permite responder a la diversidad de usos potenciales.
Las terrazas exteriores de cada nivel, han sido proyectadas como extensión del lugar de trabajo interior. La configuración de las plataformas con respecto a los itinerarios de paso, juntamente con un empleo adecuado de tecnologías Smart, permite gestionar el buen uso de los espacios exteriores, entre la comunidad de usuarios del edificio.
Estrategias bioclimáticas, sostenibilidad y economía circular
La arquitectura contemporánea se enfrenta a un cambio de paradigma: diseñar edificios que no solo reduzcan su impacto ambiental, sino que conserven, almacenen y reactiven valor material, espacial y energético a lo largo del tiempo
Confort natural
La estrategia de confort natural se basa en principios bioclimáticos que aprovechan la orientación del edificio, la ventilación cruzada y el control solar para reducir al mínimo la demanda energética. A través del uso de inercia térmica y protecciones solares adecuadas, se logra estabilizar la temperatura interior y evitar el sobrecalentamiento, especialmente en un clima cálido-húmedo. La ventilación natural favorece la disipación del calor y mejora la calidad del aire interior, generando espacios más saludables y confortables sin depender excesivamente de sistemas activos.
En términos de iluminación natural, el proyecto alcanza un SDA del 62%, lo que indica que una parte significativa de las áreas ocupadas recibe niveles adecuados de luz natural durante gran parte del año. No obstante, el ASE del 100% evidencia que no existe una alta exposición a radiación solar directa, sin riesgo de deslumbramiento y ganancias térmicas excesivas. Esto es gracias a incorporar elementos de sombreado y control solar que optimicen el equilibrio entre aporte lumínico y confort térmico.
En conjunto, estas estrategias permiten alcanzar un ambiente interior eficiente, estable y de alta calidad ambiental.

Biodiversidad
La estrategia de biodiversidad del proyecto se basa en la integración de una amplia variedad de especies mediterráneas adaptadas al clima local, priorizando plantas resistentes, de bajo consumo hídrico y mínimo mantenimiento. El edificio se eleva parcialmente para permitir la continuidad de la vegetación por debajo, manteniendo la conectividad ecológica del lugar y reforzando el paisaje existente. Esta decisión incrementa la superficie verde efectiva y contribuye a reducir el efecto isla de calor mediante procesos de evapotranspiración y sombreado natural. Asimismo, se incorpora un estanque de agua como elemento regulador microclimático, que favorece el enfriamiento pasivo mediante evaporación, incrementa la humedad ambiental en periodos secos y actúa como reservorio para riego sostenible. Este elemento también potencia la biodiversidad, atrayendo aves, insectos polinizadores y pequeñas especies locales. En paralelo, se mejora la permeabilidad del suelo y la gestión natural del agua de lluvia, reforzando el equilibrio hídrico del conjunto. La vegetación y el agua trabajan de manera integrada para generar un microclima más fresco, reducir la demanda energética en refrigeración y mejorar la calidad del aire mediante la captura de CO₂ y partículas. En conjunto, la propuesta consolida un ecosistema urbano resiliente, aumentando el bienestar de los usuarios y la integración del edificio en su contexto natural.

Gestión de energía
La estrategia energética del proyecto parte de la reducción de la demanda mediante el desarrollo de un modelo energético detallado del edificio (gemelo digital), que permitió analizar su comportamiento térmico e identificar pérdidas y ganancias de calor a lo largo del año. A partir de este estudio se optimizó la envolvente térmica, se incorporaron protecciones solares en fachadas y en el patio central, y se ajustó el diseño del patio bioclimático mediante simulaciones de viento para regular la temperatura en verano e invierno. Todas las decisiones se alinearon con la normativa local y los criterios de referencia ASHRAE, logrando una demanda energética anual de 55,39 kWh/m², lo que representa una reducción del 38% respecto a un edificio de referencia. En una segunda fase, la estrategia se centró en reducir el consumo mediante luminarias eficientes, sensores de iluminación y CO₂, la incorporación de paneles fotovoltaicos y sistemas de alta eficiencia como geotermia y aerotermia. Como resultado final, el edificio alcanza una reducción del 53,1% en el consumo respecto al modelo base. Esto se traduce en un coste energético anual reducido en 53,1%. En conjunto, la combinación de estrategias pasivas y activas permite disminuir significativamente el impacto ambiental y los costes operativos a lo largo de la vida útil del edificio.

Gestión del agua
La estrategia hídrica del proyecto se basa en la incorporación de terrazas verdes con capacidad de acumulación de agua y en un sistema de drenaje sostenible en el espacio exterior, donde el agua pluvial se conduce hacia un reservorio visible que permite su reutilización para el riego de la vegetación. Este enfoque reduce significativamente la demanda de agua potable para usos exteriores y favorece un ciclo hídrico más natural dentro de la parcela. De forma complementaria, el edificio integra aparatos sanitarios de alta eficiencia para minimizar el consumo en interiores, optimizando el uso del recurso tanto en oficinas como en zonas comunes. El objetivo fue diseñar un edificio capaz de sostener toda la vegetación prevista con una demanda mínima de riego, reduciendo al máximo el consumo hídrico global y promoviendo un uso responsable del agua. Como resultado, se disminuye la presión sobre los recursos hídricos y las emisiones asociadas al tratamiento y bombeo, al tiempo que se reducen los costes operativos. Las cubiertas y terrazas verdes, junto con la captación pluvial, mejoran la gestión del agua de lluvia y contribuyen al equilibrio ambiental del entorno.
En conjunto, la estrategia hídrica aporta beneficios ambientales, económicos y de bienestar, consolidando un edificio eficiente, saludable y resiliente.

Gestión de los recursos materiales
La estrategia de materiales del proyecto tiene como objetivo reducir de forma significativa el carbono embebido, minimizar el consumo de recursos y garantizar la recuperación de componentes al final de su vida útil, en coherencia con la Taxonomía Europea, LEVEL(s) y LEED. El edificio se concibe como una infraestructura viva, reversible y evolutiva, donde cada decisión proyectual responde a una lógica avanzada de economía circular. La arquitectura deja de entenderse como un objeto estático para operar como un sistema adaptable, capaz de transformarse, desmontarse y reprogramarse sin perder el valor de sus materiales. La flexibilidad no solo es espacial, sino también material: los componentes se diseñan para ser montados, desmontados y reensamblados, integrando la industrialización como estrategia de circularidad y resiliencia.
El diseño adopta una metodología basada en el Análisis de Ciclo de Vida (ACV, fases A1–A3), priorizando materiales de bajo impacto ambiental, con contenido reciclado, trazabilidad y potencial de reutilización. En este sentido, resulta clave incorporar criterios de durabilidad —especialmente en materiales estructurales como el hormigón— para garantizar una mayor vida útil y reducir intervenciones futuras. El edificio opera, así como un banco de materiales urbanos, alineado con nuevos modelos productivos y con futuras exigencias regulatorias. Como resultado, el proyecto alcanza una reducción del 48% en emisiones embebidas respecto al baseline y un 35% de potencial de circularidad, aumentando su valor estratégico, ambiental y económico a largo plazo.

Cambio climático y resiliencia.
La estrategia de cambio climático y resiliencia parte de diseñar un edificio capaz de responder tanto a las condiciones actuales como a los escenarios futuros derivados del calentamiento global. El proyecto combina medidas de mitigación —reducción de la huella de carbono, disminución de la demanda energética mediante estrategias pasivas y optimización del consumo a través de sistemas de control— con acciones claras de adaptación. Entre ellas destacan la incorporación de vegetación y cubiertas verdes para mitigar el efecto isla de calor, la mejora del comportamiento térmico de la envolvente y una gestión eficiente del agua que prioriza la reducción y reutilización del recurso. Estas decisiones refuerzan la capacidad del edificio para afrontar olas de calor, variaciones térmicas extremas y periodos de sequía cada vez más frecuentes.
El objetivo es posicionar el proyecto como referencia frente a desarrollos comparables, demostrando excelencia en eficiencia energética, gestión responsable del agua, selección sostenible de materiales y altos niveles de confort térmico, lumínico y ambiental. La propuesta no solo cumple con los estándares actuales, sino que los supera, anticipándose a las exigencias regulatorias y climáticas de las próximas décadas. Como resultado, se reducen significativamente los costes operativos y el impacto ambiental, al tiempo que se garantiza mayor estabilidad y bienestar para los usuarios. El edificio se consolida, así como una infraestructura preparada para el futuro, resiliente, eficiente y ambientalmente responsable.


























